Ban Ki-moon subrayó que es un oportuno mensaje para quienes han trabajado arduamente por la paz, tanto el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), como las fuerzas sociales y políticas, las organizaciones civiles y las víctimas, que han expresado su deseo de paz y liderado el camino hacia la reconciliación nacional.

Les dice, subrayó Ban, que sigan trabajando hasta que el proceso de paz alcance una conclusión exitosa.

“Exhorto a los líderes a llevar adelante un diálogo pragmático centrado en el pueblo colombiano. Colombia todavía puede vivir en paz. El mensaje de este Premio es claro: los colombianos han llegado muy lejos como para retroceder ahora”, enfatizó el Secretario General.

Añadió que el resultado del plebiscito celebrado el 2 de octubre pasado no debería dividir a los millones de colombianos que se esfuerzan por construir un país pacífico.

Asimismo, encomió el retorno al diálogo.

Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos alabó el apoyo de Naciones Unidas al proceso de paz, en una reciente entrevista con los medios de la ONU.

“El Secretario General fue uno de los primeros que se enteró de mis intenciones de iniciar el proceso hace más de seis años. Él me ha venido apoyando personalmente y las Naciones Unidas han venido involucrándose cada vez más, a tal punto que el Consejo de Seguridad ha aprobado dos resoluciones copatrocinadas por todos los miembros dándole un mandato al Secretario General para que participe en la verificación y el monitoreo del proceso de desarme de la guerrilla y de todo el cumplimiento de los Acuerdos”, dijo.

Por otra parte, en una conferencia de prensa en Ginebra, el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos señaló que esperan que este galardón genere un gran impulso a ese proceso, que ha sufrido altibajos en los últimos días.

“Es un claro reconocimiento por parte del Comité del Nobel de la importancia del proceso de paz en Colombia. Es un conflicto que duró 52 años, costó ocho millones de víctimas, incluidos cientos de miles de muertos, y unos seis millones de personas desplazadas y refugiadas”, subrayó Rupert Colville.

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