03 de octubre, 2016 — El Secretario General de la ONU insistió hoy en que el conflicto en Siria no puede tener una solución militar y reiteró su convicción de que todos los países con influencia deben presionar a las partes enfrentadas para detener la masacre que tiene lugar en Alepo.

En una conferencia de prensa en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, Ban Ki-moon condenó nuevamente la campaña deliberada contra los civiles, los trabajadores de salud y el personal humanitario en esa ciudad.

“No tenemos palabras para expresar nuestra indignación ante la carnicería, sobre todo en Alepo. La brutalidad es constante…Las partes tienen la obligación de poner fin a los ataques, pero los países con influencia también son responsables de hacerlo”, enfatizó.

Ban agregó que todos los actores deben tomar medidas para ayudar a los 13,5 millones de sirios que la precisan con desesperación y para propiciar la estabilidad en la región y en el mundo.

Se refirió a una reunión que sostuvo esta mañana con el Comité Ejecutivo de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), donde advirtió que la desvergonzada indiferencia por las leyes humanitarias está creando un sufrimiento masivo y daños de largo plazo y llamó a los líderes mundiales a responder de manera enérgica y coordinada a esta situación.

El titular de la ONU lamentó la división de las potencias regionales y del Consejo de Seguridad, afirmando que han creado una “tormenta perfecta” que no ha permitido resolver la crisis siria.

En este contexto, urgió al Consejo, a las potencias y al pueblo sirio a unirse en aras de un mejor futuro. “¿Cuánto tiempo más pueden seguir matando gente y destruyendo sus países?”, preguntó.

Finalmente, Ban reiteró que sólo un acuerdo político entre las partes puede acabar con el conflicto.

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