Horacio Erik Avilés Martínez

Después de haber concluido el denominado “paro indefinido de labores”, enmarcado en la tradicional “jornada de lucha” que emprende la Sección XVIII de la CNTE durante el mes de mayo, comparable con una partida de ajedrez en donde invariablemente daban jaque mate al gobierno inmovilizándole, capturando sus recursos, a la vez que inutilizando a los funcionarios, procesos y atribuciones, poniéndolas al servicio de sus infinitas ambiciones de poder y recursos.

Hasta ahora, nunca se había prolongado más allá del mes de junio su intento antisistémico, porque el jaque mate solía ejecutarse muy tempranamente, acumulando una racha impresionante derrotando a los gobiernos estatales, asaz inexpertos y confiados en sus atribuciones, sin apenas darse cuenta respondían e inconscientemente entraban en un laberinto dedálico del que jamás salió un funcionario bien librado, por encontrarse envueltos en una red institucional colonizada y simuladora que termina rápidamente con las intenciones institucionales de hacer cumplir la normatividad vigente en materia educativa, corrompiéndolos y venciéndolos humillantemente.

Ahora, en esta edición 2016, fueron cuatro largos meses en los que la actitud gubernamental diferente modificó el statu quo que les brindaban contundentes victorias tempranas,  por lo que en este periodo desgastante se revelaron toda clase de apoyos subterráneo que en lo político  y económico recibía la CNTE, quedando al descubierto los padrinazgos y complicidades que acumularon durante décadas.

La conclusión del paro indefinido de labores fue fruto de una mesa de negociación centralizada en la Secretaría de Gobernación federal que posteriormente se dispersó hacia las entidades federativas, estando en Michoacán aún sin difundirse por parte de la autoridad estatal los compromisos estipulados para que se diera el retorno a clases. Sin embargo, dada la naturaleza exhibicionista de las cúpulas de la CNTE, no esperaron un día siquiera para propagar sendos comunicados en los que detallaron la serie de acuerdos extralegales entablados con la  autoridad estatal, sin que a la fecha hayan sido desmentidos.

Entre los acuerdos difundidos se encuentra el establecimiento de relación bilateral entre el Gobierno del Estado y la CNTE, a pesar de que no tiene una toma de nota ni está constituida formalmente como fracción sindical, así como el pago de bonos y salarios atrasados, sin que tampoco previamente se verifique el cumplimiento debido de la ley en cuanto al proceso de contratación de los posibles recipiendarios de estos beneficios, ni la procedencia de las plazas, temas que deberían de allanarse a lo mandatado por la Ley General del Servicio Profesional Docente.

Asimismo, se acordó que ulteriormente se continuará negociando y dialogando en seis mesas instaladas, en donde se tratarán temas relacionados con las condiciones laborales de los trabajadores de la educación en la entidad; así como con los denominados “programas socioeducativos” de la CNTE, que sin validación científica alguna de por medio reciben recursos multimillonarios, apelando este ente gremialista a hacer efectiva la frase del siglo pasado que señala que “quien mucho reparte, mucho poder tiene”, siendo especialmente irregular el hecho que la autoridad se compromete a entregar inmediatamente libros impresos con recursos estatales del denominado Programa Democrático de Educación y Cultura del Estado de Michoacán (PDECEM), diseñado por la CNTE e implementado en planteles donde tiene control territorial, como en la región Apatzingán, donde se aplicará en 161 planteles de educación básica, completando un total de 2 mil 248 escuelas de educación básica en la entidad en donde se ha girado la instrucción de operar bajo ese programa carente de certificación alguna; aunado a lo anterior, se instaló una mesa de la transformación educativa, una mesa de desarrollo comunitario integral, una mesa de trabajo para la liberación de los normalistas detenidos por actos presuntamente constitutivos de delito  y finalmente una mesa para dar seguimiento a la contratación de los egresados normalistas de las generaciones 2015 y 2016.  En suma, los compromisos son amplios y una vez más, multimillonarios, restando que la autoridad competente en la materia confirme o desmienta esta situación que hoy la CNTE festina ampliamente entre sus bases. Son claras también, las próximas jugadas de este movimiento, ante los filones de recursos que se les posibilita alcanzar y controlar con estas mesas de negociación instaladas y los acuerdos alcanzados ya señalados.

Paralelamente, en contrasentido a la tendencia que el Lic. Aurelio Nuño, Secretario de Educación Pública, el Ing. Silvano Aureoles, gobernador del estado y la Dra. Silvia Figueroa han marcado, en torno a la realización de una reingeniería de fondo de la Secretaría de Educación en el Estado, que indefectiblemente implicará relevos institucionales en diversas áreas de la mencionada dependencia, hoy en manos de la reacción sindical,  no pasa desapercibido el descarado intento que realiza la Sección XVIII de la CNTE por recobrar áreas claves dentro de la SEE, impulsando perfiles con nulo perfil ni capacidad administrativa, pero con diáfana filiación política, sindical e incluso parentesco con sindicalistas de triste memoria para la educación estatal. En suma, de la CNTE no se debe esperar sino su mismo actuar anarquista para obtener una posición de poder desde la cual pueda seguir controlando los recursos educativos estatales. Así, envalentonados por la proximidad de la obtención de recursos,  se entienden los bloqueos recientes y el retorno a la beligerancia de parte del movimiento normalista, brazo armado y fuerzas básicas de la CNTE.

Empero, dentro de la CNTE no se respiran vientos de unidad precisamente, sino que continúa una cruenta guerra civil al interior, en donde continúan disputándose con todo el rosario de acciones que les son consustanciales a miembros del grupo que encabeza el actual Secretario General de la Sección XVIII y el grupo que gusta de venderse al mejor postor en la región Morelia versus el denominado “bloque”.

A pesar de haber logrado el albazo y el mayoriteo por parte de los dos grupos aliancistas en el VII Congreso Seccional de Bases; desde un enfoque monolítico del poder, continúan intentando lograr control total de la Sección XVIII de la CNTE, contraviniendo el principio elemental de diversidad y democracia que dicen es la base de su movimiento.

En su intento de anular al denominado “bloque” continúan multiplicando sus contradicciones e irregularidades, ya que los expulsados del citado congreso electoral, perviven como aviadores, al no haber regresado aún frente a grupo,  dedicándose además a realizar actos de corrupción como la gestoría y trámites cobrando sus “servicios” por ello, incurriendo entonces en actos de coyotaje, a la par que continúan participando en esa guerra en las entrañas  de la Coordinadora con toda clase de denostaciones y agresiones que solamente exhiben la miseria ideológica en que se encuentra su movimiento y haciendo que se evapore la esperanza de las bases en cuanto a que se incrementen la transparencia y democracia.

En conclusión, las escaramuzas intestinas con tal de allegarse mayor poder no cejan, ni la inconformidad ni la desacreditación de múltiples personajes siniestros que continúan buscando seguir viviendo del erario educativo. Esta situación debe ser capitalizada para bien de la educación estatal.

En el mencionado escenario, ¿cuáles serán las respuestas de parte de la autoridad y de la sociedad civil ante cada una de las jugadas que plantean las cúpulas de la CNTE? Sin duda la réplica tiene que ser inteligente, articulada y enfocada a resolver en planos paralelos lo urgente, lo importante y lo trascendente, para lograr sortear la frontal embestida que sobreviene al derecho a aprender de los niños y jóvenes michoacanos.

Sus comentarios son bienvenidos en erik.aviles@gmail.com y en Twitter en @Erik_Aviles

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