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Morelia, Michoacán
Martes, mayo 23, 2017
Tequisquiapan, el pueblo mágico del verano eterno

Tequisquiapan, el pueblo mágico del verano eterno

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Con una excelente ubicación, y a tan solo dos horas de la Ciudad de México, tomando la carretera 57, pasando la caseta de Palmillas y en la desviación que conduce hacia la Sierra Gorda Queretana, podemos encontrar Tequisquiapan, cuyo nombre “lugar de aguas y tequesquites”, alude a las tradicionales aguas termales de Querétaro.

Querétaro, es la segunda zona vitivinícola más importante del país y posee un clima idóneo para el cultivo de diferentes tipos de uva, por lo que es reconocido por su producción de vinos tintos, rosados, blancos y espumosos de excelente calidad, que combinan con la producción artesanal de quesos y productos lácteos de vaca, oveja y cabra.

Los viñedos, queserías y galerías de arte en Tequisquiapan, junto con su clima veraniego a lo largo del año, lo convierten es el sitio ideal para disfrutar de la ruta del arte queso y vino, así como también de su zona de balnearios, su centro histórico, y mucho más.

Puedes comenzar dando un recorrido por la plaza principal de Tequisquiapan y visitar el Templo de Santa María de la Asunción, contemplar la arquitectura de sus arcos de cantera, bajo los que se encuentran algunas galerías, cafés, tiendas de dulces tradicionales, plata, muebles y artesanías.

Aquí mismo puedes abordar el tranvía turístico y recorrer el pueblo, pasando por lugares más emblemáticos, así como conocer las historias y leyendas que resguardan en ellos o si lo deseas puedes realizar un recorrido caminando por sus calles empedradas.

También puedes visitar el mercado de artesanías, donde encontrarás toda clase de productos hechos de textil bordado, madera, cerámica, piel y ópalo y disfrutar de platillos tradicionales del lugar, como barbacoa, carnero y mole queretano, entre otros.

Si estás en buscas de más diversión y adrenalina, te sugerimos viajar en globo aerostático y contemplar la majestuosidad del atardecer sobre los viñedos y jardines inundados por el color púrpura de sus bugambilias y su impactante arquitectura colonial.

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